Desde 1942, el Estado de Chile realizó diversos estudios para la construcción de una represa en la zona de Melipilla, que generara un lago que permitiera el regadío para la actividad agropecuaria.
Finalmente, la estatal Empresa Nacional de Electricidad Sociedad Anónima (ENDESA) determinó en 1956 que el río Rapel era el adecuado para la construcción de una planta de energía hidroeléctrica, la cual fue finalmente inaugurada el 21 de junio de 1968.1 Fue la primera gran central hidroeléctrica de Chile.


